En un grupo, en el trabajo, con tu pareja, con tu familia, y estando solo pues comportarte de manera distinta e incluso sentir que eres otra persona. Incluso puede que en algunos momentos te sientas como un fraude. De alguna manera piensas que supuestamente debieras saber más, ser diferente, tener algún tipo de habilidad tangible o social que no estás seguro que poseas en la vida real, entonces aparentas ser alguien que no eres para convencerte a ti mismo y a otros que eres la persona que supuestamente debes ser, que eres mejor de lo que realmente eres. Pero este proceso se siente incómodo, poco auténtico, e irreal.
Aquí hay tres razones para identificarte con lo que a veces se siente como una personalidad falsa:
1. La identidad no es medible
Casi todo el mundo cuestiona su identidad y su sentido del ser, tanto interna como externamente. A veces usamos herramientas para intentar entender quiénes somos realmente al medir nuestras tendencias con pruebas y cuestionarios que obtenemos en el trabajo, en internet, o en revistas. Los psicólogos utilizan evaluaciones psicométricas, exámenes del comportamiento, inventarios de personalidad y una gran lista de otras herramientas para calificar, cuantificar, comparar y entender qué significa ser tú. Tu coeficiente intelectual, tu personalidad, tus percepciones, o incluso tus conexiones o falta de conexiones con otras personas pueden ser medidas como una manera de entender te a ti mismo, y para que otros te entienda a ti. Pero quién eres tú en el núcleo de tu ser puede sentirse muy distinto a la personalidad o las personalidades que son descritas en estos exámenes y pruebas. La identidad no es tanto un número como la experiencia compleja de los estados del ser y maneras de entender que a ti mismo y de utilizar distintas facetas de ti mismo en distintos momentos de tu vida.
2. Tu ser falso es una parte de tí
imagina que estás en una conversación complicada, tal vez con un grupo de personas que estás intentando impresionar, y ellos se expresan opiniones contrarias a las tuyas. Puede que te sientas inclinado a comportarte de una manera que no refleje correctamente tus propias creencias, mantenerte al margen en lugar de defender tus creencias. Una discusión de sobremesa puede ser muy distinta a un debate político. Pero aquí está la parte más importante de esta experiencia: cuando cedes a la presión en lugar de discutir a favor de tus creencias, puede que te sientas falso. Pero, eres tú mismo comportandote de esta manera. Es parte de tí el querer complacer a los demás o el querer producir una buena primera impresión, o el fingir ser competente cuando te sientes inseguro. Pero, la experiencia de sentirse falso es una parte de quién eres. Después de todo, viene desde tu interior, incluso si es por razones que no son compatibles con quien tú crees que eres.
3. La vergüenza es contraproducente
Sentir vergüenza acerca de tu ser "real", puede hacerte sentir como si debieras actuar de manera "falsa". La vergüenza de actuar de manera "falsa" puede hacerte sentir incluso más autocrítico, lo que a su vez perpetúa el sentirse falso. El trabajar para aceptar e incorporar todos los aspectos de tu ser, incluso aquellos que no encajan con la versión de ti mismo que "supuestamente debes ser", tiene el potencial de hacerte sentir más cómodo contigo mismo y más presente en el momento. Este proceso diluye el poder de la vergüenza, y puede ayudarte a moverte hacia la auto aceptación, lo que hace sentirte más completo.
Puede que te sientas como sí muchas identidades fragmentadas estuvieran luchando para ser unificadas dentro de tu cuerpo. El hecho es que todos somos multifacético y complejos, y todas estas complejidades siguen siendo parte de quien tú eres, incluso cuando sientas que son falsas, o que están desconectadas o disociadas (lo queramos o no). Es aceptable que alguna de estas partes de ti mismo estén difusamente definidas o sean menos deseables. Tu las has formado por qué tuviste que serlo. Fue parte de tu supervivencia emocional, y eso es entendible. Sin importar cuáles son las situaciones que contribuyeron para formarte, y cualesquiera que sean las diferencias entre tus expectativas de ti mismo y quien realmente eres, todos estos elementos son parte de tu persona. Irónicamente, el trabajar para aceptar que a veces te sientes como un fraude puede ayudarte a aceptarte y apreciarte a ti mismo, a quien eres, con todos tus partes.
Artículos de Muestra
martes, 3 de diciembre de 2013
El dolor experimentado durante un ataque cardiaco es similar en hombres y mujeres
Las mujeres tienen más probabilidad de morir después de un ataque cardíaco, y algunos investigadores han sugerido una razón: es posible que los doctores no sean capaces de diagnosticar a las mujeres correctamente porque frecuentemente sus síntomas son distintos a aquellos que experimenta los hombres.
Pero un nuevo estudio indica que se ha exagerado mucho acerca de las diferencias de género en el dolor pectoral, el cual es el síntoma más común de las enfermedades cardíacas. A pesar de que los investigadores encontraron algunas diferencias, no existe ningún patrón que sea claramente atribuible a las mujeres o que pudiera servir para mejorar los diagnósticos de ataques cardíacos en mujeres, concluyen los doctores.
"Deberíamos dejar de tratar a las mujeres de manera distinta en la atención de urgencias cuando presentan incomodidad y dolor pectoral", afirma la Dr.ª María Rubini Giménez, una cardióloga del hospital universitario de Basel y autora jefe del nuevo estudio, publicado en JAMA Internal Medicine.
En lugar de diferenciar a hombres y mujeres, dijo la Dr.ª, todos los pacientes con dolor pectoral agudo deben ser evaluados por posibles ataques cardíacos con diagnósticos adecuados, incluyendo un electrocardiograma y exámenes de sangre.
Cerca del 80% de la gente que tiene dolor pectoral sufre indigestión, reflujo ácido o alguna otra condición relativamente benigna, dice el dr. John G. Canto, director del centro de dolor pectoral de Lakeland Regional Medical Center en Lakeland, Florida, quien ha investigado los diagnósticos de ataques al corazón.
"El truco está en diferenciar e identificar al 15 o 20 por ciento que en verdad está experimentando un ataque cardíaco", dijo. El nuevo estudio confirma que hay muchos síntomas similares entre aquellos pacientes que están experimentando un ataque cardíaco y aquellos que no, y hay muchos síntomas que se cruzan entre hombres y mujeres.
El nuevo estudio examinó a 2475 pacientes, incluyendo a 796 mujeres, que llegaron a los servicios de urgencia al en nuevo hospitales en Suiza, España e Italia quejándose de dolor pectoral agudo entre el 21 de abril de 2006 y el 12 de agosto de 2012.
El conocimiento convencional es que los hombres a menudo experimentan dolores pectorales muy fuertes durante un ataque cardíaco, mientras que las mujeres se quejan de una presión o un dolor en la parte baja del pecho o el abdomen, que puede expandirse a los hombros o brazos.
En el estudio, los doctores y enfermeras le pidieron a los pacientes que describieran su dolor, utilizando un detallado cuestionario que contenía 34 características distintas. Les pidieron que diferencian entre dolores punzantes, tipo quemadura, o sensaciones de presión. También les pidieron identificar en qué lugar estaba localizado el dolor: en el medio del pecho o en un costado, o si el dolor irradiaba hace uno de los hombros o hacia el abdomen. También debían describir por cuánto tiempo experimentaron sus dolores.
Cerca de uno entre cinco pacientes fue diagnosticado con ataque cardíaco, incluyendo 143, o el 18%, de las mujeres y 369, o el el 22%, de los hombres. La gran mayoría de los pacientes con ataques cardíacos, cerca del 92 porciento, se quejaron de dolor pectoral o de incomodidad, y en la mayoría de los casos no existían diferencias dramáticas en los tipos de dolores pectorales experimentados por hombres y mujeres.
La investigación encontró que existían diferencias de género sólo en 3 de las 34 características presentes en el cuestionario.
Un dolor pectoral de menos de 30 minutos tenía menos probabilidades de significar un ataque cardíaco en mujeres y mayores probabilidades de indicar uno en hombres. Dolores con duración de más de 30 minutos tenían más probabilidades de indicar ataques cardíacos en mujeres pero no en hombres. Y un nivel decreciente en la intensidad del dolor sugirió que la mujer no estaba teniendo un ataque cardiaco, mientras que indicaba que un hombre sí podía estar experimentando uno.
A pesar de que estas diferencias fueron significativas estadísticamente hablando, no fueron lo suficientemente consistentes para determinar si una mujer estaba experimentando un ataque cardiaco o sufriendo de otra condición, dijeron los investigadores.
En un comentario que acompañó el reporte, El dr. Louise Pilote anotó que una en cada cinco mujeres de hasta 55 años de edad pueden no experimentar ningún dolor pectoral mientras tienen un ataque cardiaco. Pero a pesar de esto la gran mayoría las mujeres, al igual que los hombres, siex alimentándolo pectoral durante un ataque al corazón.
"El dolor pectoral es un síntoma de ataque cardíaco para hombres y mujeres, y sí, debes ir a un hospital si experimentas este síntoma", dijo el Dr. Pilote.
Los nuevos hallazgos pueden ayudar a terminar con la noción de que los hombres y las mujeres experimentan síntomas consistentemente diferentes durante los ataques cardíacos, comentó el Dr. Giménez, pero no explica por qué los pacientes mujeres mueren a mayores tasas que los hombres. "Hay algo que no estamos haciendo bien", dijo.
Pero un nuevo estudio indica que se ha exagerado mucho acerca de las diferencias de género en el dolor pectoral, el cual es el síntoma más común de las enfermedades cardíacas. A pesar de que los investigadores encontraron algunas diferencias, no existe ningún patrón que sea claramente atribuible a las mujeres o que pudiera servir para mejorar los diagnósticos de ataques cardíacos en mujeres, concluyen los doctores.
"Deberíamos dejar de tratar a las mujeres de manera distinta en la atención de urgencias cuando presentan incomodidad y dolor pectoral", afirma la Dr.ª María Rubini Giménez, una cardióloga del hospital universitario de Basel y autora jefe del nuevo estudio, publicado en JAMA Internal Medicine.
En lugar de diferenciar a hombres y mujeres, dijo la Dr.ª, todos los pacientes con dolor pectoral agudo deben ser evaluados por posibles ataques cardíacos con diagnósticos adecuados, incluyendo un electrocardiograma y exámenes de sangre.
Cerca del 80% de la gente que tiene dolor pectoral sufre indigestión, reflujo ácido o alguna otra condición relativamente benigna, dice el dr. John G. Canto, director del centro de dolor pectoral de Lakeland Regional Medical Center en Lakeland, Florida, quien ha investigado los diagnósticos de ataques al corazón.
"El truco está en diferenciar e identificar al 15 o 20 por ciento que en verdad está experimentando un ataque cardíaco", dijo. El nuevo estudio confirma que hay muchos síntomas similares entre aquellos pacientes que están experimentando un ataque cardíaco y aquellos que no, y hay muchos síntomas que se cruzan entre hombres y mujeres.
El nuevo estudio examinó a 2475 pacientes, incluyendo a 796 mujeres, que llegaron a los servicios de urgencia al en nuevo hospitales en Suiza, España e Italia quejándose de dolor pectoral agudo entre el 21 de abril de 2006 y el 12 de agosto de 2012.
El conocimiento convencional es que los hombres a menudo experimentan dolores pectorales muy fuertes durante un ataque cardíaco, mientras que las mujeres se quejan de una presión o un dolor en la parte baja del pecho o el abdomen, que puede expandirse a los hombros o brazos.
En el estudio, los doctores y enfermeras le pidieron a los pacientes que describieran su dolor, utilizando un detallado cuestionario que contenía 34 características distintas. Les pidieron que diferencian entre dolores punzantes, tipo quemadura, o sensaciones de presión. También les pidieron identificar en qué lugar estaba localizado el dolor: en el medio del pecho o en un costado, o si el dolor irradiaba hace uno de los hombros o hacia el abdomen. También debían describir por cuánto tiempo experimentaron sus dolores.
Cerca de uno entre cinco pacientes fue diagnosticado con ataque cardíaco, incluyendo 143, o el 18%, de las mujeres y 369, o el el 22%, de los hombres. La gran mayoría de los pacientes con ataques cardíacos, cerca del 92 porciento, se quejaron de dolor pectoral o de incomodidad, y en la mayoría de los casos no existían diferencias dramáticas en los tipos de dolores pectorales experimentados por hombres y mujeres.
La investigación encontró que existían diferencias de género sólo en 3 de las 34 características presentes en el cuestionario.
Un dolor pectoral de menos de 30 minutos tenía menos probabilidades de significar un ataque cardíaco en mujeres y mayores probabilidades de indicar uno en hombres. Dolores con duración de más de 30 minutos tenían más probabilidades de indicar ataques cardíacos en mujeres pero no en hombres. Y un nivel decreciente en la intensidad del dolor sugirió que la mujer no estaba teniendo un ataque cardiaco, mientras que indicaba que un hombre sí podía estar experimentando uno.
A pesar de que estas diferencias fueron significativas estadísticamente hablando, no fueron lo suficientemente consistentes para determinar si una mujer estaba experimentando un ataque cardiaco o sufriendo de otra condición, dijeron los investigadores.
En un comentario que acompañó el reporte, El dr. Louise Pilote anotó que una en cada cinco mujeres de hasta 55 años de edad pueden no experimentar ningún dolor pectoral mientras tienen un ataque cardiaco. Pero a pesar de esto la gran mayoría las mujeres, al igual que los hombres, siex alimentándolo pectoral durante un ataque al corazón.
"El dolor pectoral es un síntoma de ataque cardíaco para hombres y mujeres, y sí, debes ir a un hospital si experimentas este síntoma", dijo el Dr. Pilote.
Los nuevos hallazgos pueden ayudar a terminar con la noción de que los hombres y las mujeres experimentan síntomas consistentemente diferentes durante los ataques cardíacos, comentó el Dr. Giménez, pero no explica por qué los pacientes mujeres mueren a mayores tasas que los hombres. "Hay algo que no estamos haciendo bien", dijo.
De la leche materna a los alimentos sólidos: cómo puede afectar el riesgo de contraer alergias en un bebé
Alimentar a un bebé exclusivamente con leche materna entre los cuatro y seis meses de edad, e introducir los alimentos sólidos sin eliminar el consumo de leche materna, puede ser una buena manera de reducir el riesgo de alergia a los alimentos en los niños.
Un grupo de investigadores británicos siguieron a un grupo de 1140 niños de entre cero y dos años, mientras sus madres completaban diarios detallando las dietas de los bebés y anotando cada vez que sospecharan alguna supuesta reacción alérgica a los alimentos, que los investigadores después confirmaron a través de exámenes. Encontraron que 41 de los bebés efectivamente presentaban alergias a los alimentos y los compararon con 82 niños de la misma edad que se encontraban saludables. Todos habían nacido entre enero del 2006 y octubre del 2007.
Después de realizar controles comparando el peso al nacer, la duración del embarazo, al ejes de la Madre y muchos otros factores entre los infantes, encontraron que el umbral de las diecisiete semanas de edad era un factor crucial: los niños que fueron introducidos a los alimentos sólidos con anterioridad a esta edad tenían un riesgo significativamente mayor a contraer alergias a los alimentos que los niños que lo hicieron después de este umbral de edad.
El estudio también encontró un que el continuar con el amamantamiento mientras se introduce la leche de vaca también tiene un efecto protector en contra de las alergias. Los autores sugieren los factores inmunológicos en la leche materna son los que proveen estas ventajas.
"No se debe introducir los alimentos sólidos a los bebés hasta las diecisiete semanas de edad", dijo la autora jefe del estudio, Kate E.C. Grimshaw, uno nutricionista de la universidad de Southampton, "y sí puedes esperar más, también está bien. A cualquier edad en la que decidas introducir los alimentos sólidos a tu hijo, es recomendable que al mismo tiempo sigas alimentándolo con leche materna. Y para aquellas Madres que no pueden producir leche materna, el consejo de no introducir los alimentos sólidos hasta las diecisiete semanas también es aplicable.
Un grupo de investigadores británicos siguieron a un grupo de 1140 niños de entre cero y dos años, mientras sus madres completaban diarios detallando las dietas de los bebés y anotando cada vez que sospecharan alguna supuesta reacción alérgica a los alimentos, que los investigadores después confirmaron a través de exámenes. Encontraron que 41 de los bebés efectivamente presentaban alergias a los alimentos y los compararon con 82 niños de la misma edad que se encontraban saludables. Todos habían nacido entre enero del 2006 y octubre del 2007.
Después de realizar controles comparando el peso al nacer, la duración del embarazo, al ejes de la Madre y muchos otros factores entre los infantes, encontraron que el umbral de las diecisiete semanas de edad era un factor crucial: los niños que fueron introducidos a los alimentos sólidos con anterioridad a esta edad tenían un riesgo significativamente mayor a contraer alergias a los alimentos que los niños que lo hicieron después de este umbral de edad.
El estudio también encontró un que el continuar con el amamantamiento mientras se introduce la leche de vaca también tiene un efecto protector en contra de las alergias. Los autores sugieren los factores inmunológicos en la leche materna son los que proveen estas ventajas.
"No se debe introducir los alimentos sólidos a los bebés hasta las diecisiete semanas de edad", dijo la autora jefe del estudio, Kate E.C. Grimshaw, uno nutricionista de la universidad de Southampton, "y sí puedes esperar más, también está bien. A cualquier edad en la que decidas introducir los alimentos sólidos a tu hijo, es recomendable que al mismo tiempo sigas alimentándolo con leche materna. Y para aquellas Madres que no pueden producir leche materna, el consejo de no introducir los alimentos sólidos hasta las diecisiete semanas también es aplicable.
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